Llenguatge Part I: Elles també són cracks

Alguns dels micromasclismes més difícils d’identificar i corregir formen part de la comunicació i del llenguatge. En l’article d’avui, s’esmenta un dels més evidents, retratat fins i tot en els diccionaris.

Com crida la societat a una dona amb vida sexual activa? I si és lesbiana? Com es diu a un home heterosexual amb vida sexual activa? I si l’home és gai o bisexual?

Generalment, les dones que mantenen moltes relacions sexuals són denominades amb paraules despectives, enfront dels homes que mantenen moltes relacions sexuals (denominats “triumfadors”, “màquines”, “cracks”..). Si aquest home és homosexual, bisexual o d’una altra orientació no heterosexual, la situació canvia i llavors són denominats amb paraules com a “viciosos”, “bruts”, “porcs”, “malalts”, i altres insults.

maquina

Extret del diccionari online de la RAE

Sin título

Extret del diccionari online de la RAE

perra

Extret del diccionari online de la RAE

Les paraules doten al missatge d’un significat diferent. Si en la mateixa situació, una dona és denominada “prostituta” i un home és denominat “crack” o “màquina” és perquè la societat s’ha format un concepte diferent dels homes i de les dones, la societat valora malament que una dona sigui lliure i activa sexualment i valoren bé o com “el normal” que un home ho sigui. De fet, existeix la paraula “faldiller” o “mujeriego” (una paraula sense connotacions negatives) per referir-se als homes que senten atracció cap a moltes dones, però no existeix cap paraula similar per referir-se a les dones que senten atracció cap a molts homes, o per referir-se als homes que senten atracció cap a molts homes o persones que senten atracció cap a moltes persones.

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Extret del diccionari online de la RAE

De fet, antigament, es  parlava de “ninfomania” (furor uterí) per patologitzar a les dones que mantenien moltes relacions sexuals (amb homes o amb dones) i fins fa poc, es considerava l’homosexualitat una malaltia mental, quan en realitat no ho és. No obstant això, que els homes siguin faldillers està absolutament acceptat i normalitzat. Això denota una discriminació de gènere molt evident. Cap persona, sense distinció de sexe, gènere u orientació ha de ser insultada, discriminada o tractada de forma diferent per exercir de forma lliure la seva sexualitat. Cap persona ha d’amagar-se u ocultar-se per temor a ser avergonyida, amenaçada, humiliada o jutjada.

La causa d’aquesta interpretació discriminatòria radica en l’estereotip de gènere. Els estereotips de gènere masclistes rebutgen l’homosexualitat i la sexualitat femenina. Però  si entra dins dels paràmetres classificats com a “masculins” tenir elevada disposició al sexe i fins i tot, la infidelitat. La qual cosa porta al fet que alguns homes sentin pressió social per respondre a aquest estereotip, sentint-se frustrats aquells que no mantenen tantes relacions sexuals com uns altres. Estigmatitzats per no ser “uns triomfadors” o “prou homes”.

Aquest fet (la pressió social masculina per mantenir moltes relacions sexuals) està molt relacionat amb l’assetjament sexual, “has de tenir sexe a tota costa”. Mentre que el fet d’assumir que les dones amb roba més curta o estreta estan més disposades a mantenir sexe genera impunitat (falsa) als agressors. Ells, i a vegades els jutges, senten que els actes d’assetjament són justificats. “Ella ho anava demanant” pots escoltar, molt injustament.

El llenguatge determina el pensament.

Per finalitzar l’article d’avui, es fa necessari citar a Victoria Izquierdo, i algunes de les seves paraules en l’article “Zorras”:

“El primer “Zorra” con el que me adularon lo escondí entre la poca tela que llevaba por ropa. Me abochorné de él, y decidí que nunca más mis prendas lo dejasen al descubierto. Así que tapé todas mis impúdicas virtudes con represiones de la talla treinta y ocho. Altas eran mis botas, mi cuello, mis mangas, mis perneras, tanto que al Sol le costaba trabajo encontrarme. Entonces me congraciaron con el primer “Frígida”. De nuevo la palabra me hirió, traspasando todas las capas que concienzudamente yo había fabricado. Y el escondite que en ese momento elegí fue la mesura del término medio.

Pero me volví a sentir en tensión, andar tanto por la cuerda floja me inflamaba los pies. ¡Estate alerta!, ¡nunca decaigas! Siempre en equilibrio. Destaca, pero no demasiado, sé bella, pero no provoques. La contradicción como forma de vida, y hasta a eso te acostumbras.

Sin embargo, a pesar de mis esfuerzos por encajar, un ego herido me disparó otro “Zorra”. Y en vez de guardarlo bajo la llave de la culpa, me dediqué a observarlo detenidamente. ¿Qué significa?”

 

Lenguaje parte I: Ellas también son cracks

Algunos de los micromachismos más difíciles de identificar y corregir forman parte de la comunicación y del lenguaje. En el artículo de hoy, se menciona uno de los más evidentes, retratado incluso en los diccionarios.

¿Cómo llama la sociedad a una mujer cuya vida sexual es activa? ¿Y si es lesbiana? ¿Cómo se llama a un hombre heterosexual con vida sexual activa? Y si es gay o bisexual?

Generalmente, las mujeres que mantienen muchas relaciones sexuales son denominadas con palabras despectivas, frente a los hombres que mantienen muchas relaciones sexuales (denominados “triunfadores”, “máquinas”, “cracks”..). Si ese hombre es homosexual, bisexual o de otra orientación no heterosexual, la situación cambia. Y entonces son denominados con palabras como “viciosos”, “guarros”, y otros insultos.

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Extraído del diccionario online de la RAE

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Extraído del diccionario online de la RAE

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Extraído del diccionario online de la RAE

Las palabras dotan al mensaje de un significado diferente. Si en la misma situación, una mujer es denominada “prostituta” y un hombre es denominado “crack” es porque la sociedad se ha formado un concepto diferente de los hombres y de las mujeres, la sociedad valora mal que una mujer sea libre y activa sexualmente y valoran bien o como “lo normal” que un hombre lo sea. De hecho, existe la palabra “mujeriego” (una palabra sin connotaciones negativas) para referirse a los hombres que sienten atracción hacia muchas mujeres, pero no existe ninguna palabra similar para referirse a las mujeres que sienten atracción hacia muchos hombres, o para referirse a los hombres que sienten atracción hacia muchos hombres o personas que sienten atracción hacia muchas personas (despectivamente, se las llama “viciosas/os”).

mujeriego

Extraído del diccionario online de la RAE

De hecho, la sociedad psiquiátrica se inventó una patología “la ninfomanía” para patologizar a las mujeres que mantenían muchas relaciones sexuales (con hombres o con mujeres) y hasta hace poco, se consideraba la homosexualidad una enfermedad mental, cuando en realidad no lo es. Sin embargo, que los hombres sean mujeriegos está absolutamente aceptado y normalizado. Ello denota una discriminación de género muy evidente.

Todas las personas sin distinción de sexo, género, orientación y ninguna variable más deben ser insultadas o discriminadas o tratadas de forma diferente por ejercer de forma libre su sexualidad. Ninguna persona debe esconderse u ocultarse por temor a ser avergonzada, amenazada, humillada, insultada o prejuzgada.

La causa de esta interpretación discriminatoria radica en el estereotipo de género. Entra dentro de los parámetros clasificados como “masculinos” tener elevada disposición al sexo e incluso, la infidelidad. Lo cual lleva a que algunos hombres sientan presión social por responder a ese estereotipo, sintiéndose frustrados aquellos que no mantienen tantas relaciones sexuales como otros. Estigmatizados por no ser “unos triunfadores”.
La presión social masculina por mantener muchas relaciones sexuales está muy relacionada con el acoso sexual. “he de tener sexo a toda costa”. Mientras que el hecho de asumir que las mujeres con ropa más corta están más dispuestas a mantener relaciones alimenta cierta impunidad en el agresor. Ellos, y a veces los organismos judiciales, sienten que sus actos son justificados en base a ideas machistas. “Ella lo iba buscando” puedes escuchar. Nadie busca una violación o agresión.

El lenguaje determina el pensamiento.

Para finalizar, se hace necesario reproducir las palabras de Victoria Izquierdo y sus palabras en el artículo “Zorras”:

“El primer “Zorra” con el que me adularon lo escondí entre la poca tela que llevaba por ropa. Me abochorné de él, y decidí que nunca más mis prendas lo dejasen al descubierto. Así que tapé todas mis impúdicas virtudes con represiones de la talla treinta y ocho. Altas eran mis botas, mi cuello, mis mangas, mis perneras, tanto que al Sol le costaba trabajo encontrarme. Entonces me congraciaron con el primer “Frígida”. De nuevo la palabra me hirió, traspasando todas las capas que concienzudamente yo había fabricado. Y el escondite que en ese momento elegí fue la mesura del término medio.

Pero me volví a sentir en tensión, andar tanto por la cuerda floja me inflamaba los pies. ¡Estate alerta!, ¡nunca decaigas! Siempre en equilibrio. Destaca, pero no demasiado, sé bella, pero no provoques. La contradicción como forma de vida, y hasta a eso te acostumbras.

Sin embargo, a pesar de mis esfuerzos por encajar, un ego herido me disparó otro “Zorra”. Y en vez de guardarlo bajo la llave de la culpa, me dediqué a observarlo detenidamente. ¿Qué significa?”

 

Projecte finançat per la Direcció General Esports i Joventut del Govern Balear

Un pensament sobre “Llenguatge Part I: Elles també són cracks

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